"POR MAS EQUIDAD, INCLUSIÓN Y DESARROLLO…”

SESIÓN ESPECIAL Expte. 02-PE-2015-08/04/15:


PROYECTO DE LEY REMITIDO POR EL PODER EJECUTIVO NACIONALIZACIÓN DE FERROCARRILES:

CREACIÓN DE LA SOCIEDAD FERROCARRILES ARGENTINOS.


Hoy es un día, sin lugar a dudas, de felicidad. Estamos recuperando uno de los grandes baluartes que ha tenido nuestro país. Los ferrocarriles supieron ser durante buena parte de nuestra historia la columna vertebral económica, productiva y social de la Argentina. Y, por supuesto, tienen una importante raigambre en los corazones de los argentinos y de las argentinas.

 

Además, son hoy una verdadera necesidad, no sólo por el potencial productivo, sino por la dignidad de los usuarios de las líneas de transporte ferroviario en las grandes zonas urbanas, punto en el que no debe olvidarse del desguace de la infraestructura ferroviaria y del material rodante, cuya estado no pudieron o no quisieron asegurar las operadoras privadas.

 

El Poder Ejecutivo ha acertado plenamente con este proyecto, anunciado por nuestra Presidenta, la Dra. Cristina Fernández de Kirchner, que viene a profundizar lo realizado por el Gobierno Nacional desde 2003 y especialmente en los últimos años, en los que todos los argentinos y argentinas hemos evidenciado el rotundo cambio que ha significado, tanto para la Región Metropolitana de Buenos Aires como para varias de las líneas que conectan importantes centros urbanos del país, la renovación de vías, el mejoramiento de las estaciones y, desde ya, del material rodante de una calidad extraordinaria que viene a restablecer la dignidad de los usuarios del transporte público.

 

En nuestra provincia celebramos la reciente conexión ferroviaria restablecida entre nuestra capital, la ciudad de Posadas, y la ciudad de Encarnación en la hermana República del Paraguay, con un servicio de calidad, que agiliza enormemente el intenso tráfico entre ambas ciudades y que reduce fuertemente los tiempos de traslados (de varias horas que significa el traslado en coche a sólo 10 minutos, con muchas frecuencias), los trámites migratorios, sumado a que el precio es sumamente accesible. Asimismo, esperamos que pronto podamos reconectar la Capital Federal con la ciudad de Posadas, a través de la línea Urquiza, con vías en condiciones y material rodante acorde a semejante servicio.

 

Por supuesto, que frente al desguace y al abandono de décadas del sistema ferroviario, las tareas son titánicas. Por ello, precisamente para profundizar el camino iniciado y reinstalar la política ferroviaria como política de Estado es necesario nacionalizar la conducción de la operación y administración de las líneas ferroviarias de pasajeros y de carga. Que el Estado Nacional vuelva a ser el conductor central de las políticas de transporte es esencial para dar un servicio de calidad óptima, moderno y eficiente.

 

Porque precisamente lo que demuestra este momento es que la gran consigna de los años del neoliberalismo y de buena parte de los actores políticos actuales de la oposición es que el Estado no es el mejor administrador de los servicios públicos y por ello debe dejar actuar a los privados, sea en la forma de concesión o directamente entregando el patrimonio nacional no es tan contundente ni tan real, es un imaginario que cae en el despojo criminal de tantos años en este país.

 

Esa mentira privatista se ha caído como un castillo de naipes, porque la gran mayoría de los operadores privados, que comenzaron a administrar las líneas de ferrocarriles urbanas, de media y de larga distancia, a partir del gobierno neoliberal del expresidente Menem (en el marco de las leyes de Reforma del Estado 23.696 y 23.697), no han demostrado ser precisamente el oasis de la eficiencia en términos de brindar un servicio óptimo. Muy pocas empresas han podido o han sabido manejar correctamente líneas ferroviarias que utilizan millones de argentinos diariamente. El hecho de que participen privados no garantiza de por sí ni la optimización de recursos ni la posibilidad de brindar servicios dignos.

 

La experiencia noventista no sólo significó el desprendimiento de las líneas de las manos del Estado Nacional y el cierre de ramales (pasando de tener 43.000 kilómetros de vías operables – siendo de las más grandes del mundo- a sólo 15.000), sino la destrucción de más de 70.000 puestos de trabajo.

 

Y lo que sí se ha demostrado en estos últimos años es que el Estado es, naturalmente, mejor administrador de empresas públicas. Allí podemos dar otros ejemplos como la recuperación del Correo Argentino, de AySA, de Aerolíneas, de YPF, todas ellas en su momento empresas en la ruina o que no respondían a los intereses estratégicos nacionales y que hoy son instituciones de gran porte y con fuertes inversiones a desarrollar en el corto plazo y en el futuro. Son estos, junto a los ferrocarriles, el ejemplo patente de que el Estado frente al desguace del patrimonio estatal debe rescatar las empresas para asegurar servicios, bienes y conectividad en este vasto territorio.

 

Pero no es sólo por la calidad de los bienes y servicios ofrecidos que nos preocupa, sino por la condición de ser servicios estratégicos y que impactan en los niveles de desarrollo a los que apuntamos. Son estratégicos, además, en términos de logística, por su bajo coste (sobre todo en el transporte de cargas, y en relación especialmente al transporte de carga por camiones), por su eficiencia y menor contaminación.

 

Esto es lo que se ha intentado apuntar desde que Néstor Kirchner llegara a la Presidencia en 2003, quien se encontró con un verdadero caos en materia ferroviaria. Cabe recordar aquí que tras el abandono de la Convertibilidad mediante la ley 25.561, se dio comienzo a la renegociación de los contratos de concesión ya en épocas del fallecido expresidente (donde se puso en tela de juicio los planes de negocios que habían acordado las concesionarias en la década anterior) y, particularmente para el pueblo de la Mesopotamia argentina, volvimos a contar con el “Gran Capitán” que reconectó nuestra capital con la ciudad de Buenos Aires (servicio que fue suspendido por su mala calidad). Con la sanción de la ley 26.352 de Reordenamiento Ferroviaria, sancionada durante el gobierno de la actual Presidenta, avanzamos hacia una readecuación de las capacidades estatales y el establecimiento de una separación horizontal entre la operación (a través de la sociedad Operadora Ferroviaria) y la administración de los bienes y materiales de los servicios (ADIFSE).

 

Desde 2012, y ya con la creación del Ministerio del Interior y Transporte, cuyo titular es el Cdor. Florencio Randazzo, quien ha desarrollado – merced a la decisión política de la Presidenta de la República- una intensa y muy satisfactoria gestión en la recuperación de los ferrocarriles, se ha desplegado una intensa actividad de revitalización de los servicios. Se renegociaron contratos, se compraron más de 1000 coches para las líneas metropolitanas y de larga distancia, se readecuaron estaciones, vías y terminales de carga.

 

Y también comenzaron a ser operadas líneas por el propio Estado Nacional, primero la línea Sarmiento que va hacia el oeste de la ciudad de Buenos Aires y luego, tras el anuncio de la Sra. Presidenta el 1 de marzo de 2015 pasado, las líneas Belgrano Sur, San Martín y Mitre, también en el Área Metropolitana de Buenos Aires. Se trata de un proceso de recuperación y de inversión inédito en la historia de nuestro país, que tiene en su génesis la equidad, la inclusión y el desarrollo para todos los argentinos, en cada rincón de nuestro país. Cuando hablamos de dignidad, hablamos de por ejemplo, los coches que hoy cuentan las líneas Sarmiento y Mitre, y con que pronto contarán las líneas Roca y Belgrano Sur, son coches con la última tecnología, de gran calidad y confort, que ya no son un insulto para los millones de argentinos que lo utilizan.

 

Por ello considero que es acertado que el Estado recree la experiencia de “Ferrocarriles Argentinos”, esta vez como empresa madre que viene a dar un sentido al nuevo marco normativo, en el que la operación y la administración estarán subordinadas a la nueva empresa, que tendrá un rol estratégico en la renovación y recuperación de los servicios, que tendrá contenido en sus directorios tanto a funcionarios como a representantes de los sindicatos de trabajadores ferroviarios y a usuarios. Además, coexistirán las concesiones que mejor han funcionado y se permitirá el acceso abierto a los operadores de servicios de carga en toda la red.

 

Estamos por fin cerrando un círculo, que parte de la nacionalización de los ferrocarriles efectuada en la Presidencia del Gral. Perón, la racionalización efectuada por los gobiernos de Frondizi y de Menem y la reactivación y revitalización que está efectuando este gobierno sin beneficio de inventario. Es un acto de justicia social, pero también de sentido común. Cómo puede ser eficiente un servicio operado por empresas privadas que no invierten, que no conservan los bienes y el material rodante y que pretenden que el Estado las financie permanentemente? Cómo puede ser el Estado ajeno a la política de transporte?

 

Aún en la esquizofrenia de este debate (porque se acusa al oficialismo hacer estatismo de puro marketing, o de ser privatizador), no queda duda que para todos los argentinos y argentinas, este es un aprendizaje colectivo, porque nunca se puede ser eficiente cercenando la calidad de vida de nuestro pueblo.

 

Abogamos porque los trenes sean la columna y los nervios centrales del sistema de transporte, jerarquizándolo del resto de los servicios, que debe ser multimodal y accesible. Por todas estas razones y por la esperanza de la reconexión ferroviaria de todo nuestro país, es que adelanto mi voto positivo al proyecto en discusión.

 

Stella Maris Leverberg

Diputada de la Nación