UDPM, SINDICALISMO EN TIEMPOS DE CONSTRUCCIÓN...

El gremio docente de Misiones avanzó con una metodología a favor de sus afiliados y de la comunidad en su conjunto. El diálogo es la herramienta principal, como contracara de la confrontación.


La Unión de Docentes de la Provincia de Misiones (UDPM), en más de una década de continuidad de la conducción, logró instaurar una metodología de ejercicio del sindicalismo con eje en el diálogo, para transformarse en protagonista de este tiempo de construcción en la Provincia.


Desde la preocupación por la convivencia escolar, pasando por los salarios del sector y hasta las elecciones de delegados o de representantes en los ámbitos donde se asientan 

los intereses de los docentes, la organización gremial exhibe una alta representación.

 

Una clara dimensión de las aristas relevantes de la gestión de la UDPM inaugurada en 2003, es posible encontrar en una madura y responsable relación docente-patronal, en el caso representada por el gremio y el Estado provincial, aunque con los condimentos típicos.

 

Precisamente, el comienzo de la nueva etapa sindical fue coincidente con el desembarco en la administración provincial del Frente Renovador de la Concordia que impuso otro sistema de hacer política, basado en la convivencia y en la defensa de los intereses sociales. En ese contexto, unos y otros fueron consolidando un vínculo que no solamente dio resultados en el quehacer exclusivamente sindical, sino que trascendió a la franja de la docencia para incluir también a la población de Misiones en general.

 

Lógicamente, como toda relación requiere de dos partes, también de interlocutores válidos. Y aquí, a la hora de encontrar protagonistas, emergen la figura del vicegobernador Hugo Passalacqua y de la diputada nacional Stella Maris Leverberg. Los dos, uno como ministro de Educación y la legisladora desde la secretaría general de UDPM, son considerados como los artífices de una construcción sin precedentes en la Provincia entre los docentes y el Gobierno, producto de una política transparente y de cara a la gente.

 

Es claro que el esquema instrumentado no fue concebido para la coyuntura, simplemente, sino que se asienta en preceptos básicos de la Renovación, como la convivencia, la responsabilidad, el compromiso, con una impronta que apunta a preservar un perfil misionerista. Tal definición responde a las convicciones expresadas en diferentes ocasiones por el mentor de la Renovación, Carlos Rovira, en especial cuando se trata de revalorizar los intereses de la sociedad misionera y, sobre todo, al sentar las bases del desarrollo provincial en la educación.

 

Voces coincidentes.

Tanto Passalacqua como Leverberg, cada uno desde el lugar que les tocó en su momento, dieron muestras de responsabilidad, coherencia y madurez al cimentar la relación docente-Gobierno que aún perdura, sin los sobresaltos que quisieran los sectores más detractores.

 

Hace pocos días, en ocasión de las Jornadas “Por una sana convivencia escolar y social” que organizó la UDPM en Montecarlo, el vicegobernador expresó que “el circuito interno de la escuela necesita las 24 horas de lo externo a ella. Y esa es responsabilidad de todos, del gobierno, de los sindicatos, etcétera”. Al destacar la temática que debatieron más de 7 mil docentes misioneros, Passalacqua expresó sus felicitaciones a los organizadores que pusieron “sobre la mesa un tema tan espinoso. No seamos el modelo replicado de nuestra sociedad, sino que la sociedad sea el modelo replicado en la escuela”, aconsejó a los participantes y a los promotores del encuentro.

 

Fue entonces que, en la misma convocatoria, Leverberg anunció que la UDPM había propuesto “la conformación de un cuerpo de acción ante conflictos, compuesto por tres colegas, en cada escuela, donde uno sea el delegado escolar” del gremio. Explicó que la intención era que dicho órgano se constituya “cada vez que surjan situaciones atendibles, que convoquen a partes involucradas y se establezcan pre-acuerdos que serán gestionados ante autoridades, de acción inmediata para evitar profundización de conflictos. Los integrantes serán elegidos por sus pares, y su compromiso es voluntario”, dijo.

 

Responsabilidad en las aulas.

Al remarcar los objetivos de la UDPM, en cada ocasión Leverberg se preocupa por señalar que desde la organización “levantamos la bandera de la igualdad, de la inclusión y el conocimiento para la incorporación de los destinatarios al mundo del empleo”. Destaca que desde hace más de una décadea “con Carlos Rovira, Maurice Closs y Hugo Passalacqua empezamos a construir posibilidades, abriendo escuelas en toda la provincia”, agregó y señaló que “abrazamos el proyecto, lo hicimos grande y salimos a convocar a otros docentes para interpretar la lucha y seguir con la lucha, una lucha que se sostiene cuando hay dirigentes en la política que se comprometen con su pueblo”.

 

En cuanto al papel reservado a los docentes de Misiones, Leverberg no duda en puntualizar que se trata de “un cuerpo de docentes que se juega todos los días por la gente, pero sobre todo que colabora para que podamos seguir creciendo como gremio”, añadió. Y si enumerar logros se trata, como si fuera una cuestión cotidiana la gremialista y diputada nacional menciona la modificación de la grilla de antigüedad; nuevo régimen de valoración docente, incluidos los gremialistas del sector.

 

También hace referencia a las titularizaciones, como en el área de educación de adultos; instauración de los concursos de ascensos; función exclusiva de directores de tercera; derogación del denominado “Decreto Bayón” que regía para las escuelas carcelarias y que pasaron a depender del Consejo General de Educación (CGE).

 

Los logros y la contracara.

Los logros de la conducción de la UDPM, sustentada en el diálogo y una gestión aperturista, contrastan abiertamente con la postura de confrontación que plantean los gremios minoritarios del sector docente, en ocasiones alimentados por fuerzas partidarias de la oposición.

 

En el camino de la construcción, la UDPM logró fortalecerse desde las urnas, pero especialmente desde la acción no solamente en la discusión salarial, sino también por las condiciones de trabajo, las titularizaciones y ahora en la puja por la reforma del Estatuto Docente.

 

Mientras tanto, agrupaciones como “Compromiso con las Bases, “Alfredo Bravo” y entidades como la Unión de Docentes para la Nueva Argentina (UDNAM) o el denominado Movimiento Pedagógico de Liberación, navegan en las contradicciones. Es que por un lado, estos sectores se presentan como los críticos de la tarea de la UDPM y del Gobierno provincial, pero no cuentan con alguna alternativa que permita zanjar el tema que se trate. Es la conocida oposición por la oposición misma.

 

En definitiva, una metodología que rechazan los docentes y la sociedad en su conjunto, como se refleja en los congresos y en cuanta contienda electoral ponga en juego los intereses del sector, con resultados abrumadores a favor del diálogo y la convivencia.

 

Reforma del Estatuto es el debate que se viene.

La Cámara de Representantes otorgó estado parlamentario al proyecto de reforma del Estatuto Docente y, a través de su presidente, Carlos Rovira, se hizo pública la decisión de abordar la cuestión en “un espacio de debate y discusión interinstitucional, político, plural y participativo que cuente con todos los sectores y representaciones política”.

 

La ley VI Nº 6, según el Digesto Jurídico, fue sancionado en 1963, siendo un cuerpo normativo de avanzada para la época y de mucha similitud con el Estatuto del Docente Nacional, ley 14.473, previendo los derechos y obligaciones del personal docente que se desempeñe bajo la órbita del Consejo General de Educación.

 

La norma se modificó en forma parcial en varias ocasiones, pero muchas situaciones que debieran estar previstas en este convenio colectivo se encuentran por fuera del mismo o bajo formas jurídicas de rango inferior a la que da entidad jurídica el Estatuto, por lo que en no pocas ocasiones su aplicación se vuelve engorrosa y de difícil interpretación.