RECLAMAR PARA PODER TRABAJAR MEJOR Y NO PARA DEJAR DE HACERLO

Sin pretender simplificar conceptos, es oportuno recordar brevemente que el espíritu del sindicalismo es la conquista de mejores condiciones de trabajo, es decir, una herramienta para poder exigir con la fuerza de la unión las más dignas formas de llevar a cabo a diario la tarea que se nos encomienda en nuestra vida laboral.

 

El fin es, en cierta forma, que el bienestar en las horas de trabajo por sus condiciones y remuneración sea eje de una vida equilibrada y satisfactoria entre el tiempo de ocio, el de las responsabilidades y el del descanso. Hasta aquí puede parecernos un concepto de filosofía menor o hasta de manual de autoayuda, pero si repensamos desde el otro lado la cuestión ¿qué tenemos?: el vacío y la frustración constante de la insatisfacción y el desmedro permanente de nuestras responsabilidades. Por ello la idea central se repite: nuestro derecho y como representantes gremiales nuestra obligación, es reclamar por mejores condiciones de trabajo, nunca reclamar para justificar el no trabajo, y el quite de nuestro aporte al contrato que supone el día a día frente a nuestras obligaciones.

 

Dicho esto, y por sobradas razones avaladas por numerosos episodios de décadas anteriores, hemos aprendido que 

dialogando se obtiene mucho más y se preserva mejor el ambiente laboral que confrontando con la violencia que suponen las medidas extremas. Y que no quepa duda por ello que cuando haga falta ir a un paro lo haremos, pero sabiendo que se trata de una herramienta extrema, debidamente motivada por una situación insalvable de otra manera.

 

Ya en lo puntual, Misiones, como casi ninguna otra provincia, ha dado una respuesta al planteo docente que supera los promedios de otras jurisdicciones, algunas con muchos más recursos que la nuestra. Y si bien nunca se alcanza el ideal, y el reclamo siempre es permanente por diferentes puntos, no vemos que debamos confrontar con un modelo que viene haciendo esfuerzos importantísimos por la mejora de la Educación, y con ello de los educadores.

 

Pedimos incremento y se nos ofreció más que en la media nacional, pedimos el reconocimiento de una nueva escala de antigüedad y se nos aprobó con retroactividad a la propuesta inicial, y seguimos dialogando numerosos ítems con el gobierno, por eso, por mayoría y con gran espíritu de vocación de servicio, hemos decidido, los más de 17 mil docentes que conformamos UDPM, estar hoy frente a nuestros alumnos, únicos destinatarios de una tarea de la cual depende el futuro de todos, la formación de nuestros chicos. UDPM entendió hace años que este proyecto político de gobierno provincial tenía la decisión política de apoyar y hacer todos los esfuerzos por mejorar la Educación, y tenemos las muestras a la vista y no por eso decimos que todo esté bien, somos dialoguistas, no sumisos. Si por alguna razón hubiera verdaderos motivos para no trabajar en protesta por alguna cuestión, sabe bien el gobierno que sin duda escucharemos a nuestros afiliados y delegados y obraremos en consecuencia.

 

Este año la situación de algunas provincias motivó que varias entidades gremiales convocaran a nacionalizar las protestas en respaldo sobre todo a los docentes de algunos distritos centrales, pero en muchos otros casos los educadores decidimos, sin dejar de expresar nuestra mayor solidaridad con ellos, ir a trabajar, que es lo más reconfortante y dignificante que nos puede pasar a todos quienes amamos nuestra profesión, cumplir con nuestra vocación y afrontar el deber.

 

No dejamos de observar y acompañar por ello a aquellos colegas de otros distritos en los cuales la oferta de recomposición salarial fue en algunos casos de cero, simplemente nada, no hubo oferta previa al inicio de clases, como es el caso de la mayor provincia del país.

 

Sin embargo, fuimos federales en nuestra visión, justamente tanto se reclama por federalismo constantemente en otras áreas y cuando debemos diferenciarnos por aspectos positivos nos encontramos con la propuesta de una postura única, por no decir unitaria, y nos pareció que ese no era el camino. Nos pareció que forzar a que los chicos de Misiones hoy no tuvieran clases, cuando días atrás desde el sector tuvimos una respuesta positiva por parte de nuestra patronal, a la que seguramente se podrá trabajar mucho para mejorarla, no era la mejor manera de devolverle a todos los misioneros, que son en definitiva los que nos pagan por nuestro trabajo, el esfuerzo que en la medida de lo posible hicieron para darnos respuestas. Cuando decidimos, todos juntos, que no paramos, no nos callamos, por el contrario, renovamos con toda su fuerza el diálogo permanente en el que constantemente estamos reclamando por lo que consideramos que merecemos. 

 

Acompañamos a Ctera con una Jornada de lucha desde las aulas y con escuelas abiertas, por una nueva ley de Financiamiento Educativo y por la reapertura de las Paritarias Nacionales."

 

 

STELLA MARIS LEVERBERG

Conductora de la UDPM