(8N) DE RECLAMOS, MÉTODOS Y RAZONES...

El fenómeno de las marchas y protestas populares en democracia en la Argentina ofreció en la historia reciente tantos matices como manifestantes se pronunciaron. Desde los piquetes contra el cierre de explotaciones petroleras por las privatizaciones de los ´90, a los cacerolazos contra la banca privada protegida por el neoliberalismo gobernante en los primeros años del nuevo siglo y el vacío de ideas del frustrado gobierno de coalición -también neoliberal- que nos llevó al fondo de nuestra historia, hasta las marchas de los últimos días, difusas en sus razones pero reales como reclamo, las movidas a la protesta fueron siempre las personas que en mayor o menor medida sintieron la necesidad de expresarse ante la falta de contención del sector político.

 

Por ello, no podemos negar que cuando miles se manifiestan no sólo debe leerse si los métodos son válidos o las razones son urgentes. Debe leerse que el reclamo se pronuncia porque no lo ha recogido nadie desde la dirigencia representante. Las grandes columnas de manifestantes del promocionado 8N dejan, a rápida lectura, una conclusión 

simple, se expresan contra el Gobierno, pero a la vez se expresan por sí mismos porque tampoco los representa la Oposición.

 

Y desde allí ya no cuenta si la disconformidad es por no tener para comer, por el miedo a la delincuencia con -excesiva prensa- o por las restricciones para pasear por el mundo con el fruto del trabajo argentino, que casi todos tienen. Es de buenos políticos reconocer que la disconformidad debe escucharse o deviene en reclamo.

 

Podríamos decir que la misma inflación que afecta a la ofuscada clase media golpea cien veces más a los más humildes, o que la inseguridad sería más grave sin planes sociales, o que deben armar un partido si quieren presentarse a las urnas, y no dejaría de ser cierto, pero sería mirar hacia otro lado.

 

Está claro que los indicadores reflejan que hay inquietudes que deben ser atendidas y la agenda política siempre debe ser revisada, permanentemente, por todo el arco político y, sobre todo, tan importante convocatoria debe ser respetada.

 

Lo que no se discute, no se negocia y no se debe arriesgar jamás es la vía, el método, el medio para llegar a los fines, la cuestión de forma. Porque queda muy claro que en nuestro país, además del derecho, existe y está plenamente vigente la Libertad de expresarse. Sin ningún tipo de veto. Por ello, “todos los ciudadanos” debemos cuidar la democracia y sus instituciones. Sólo ellas garantizan libertades reales, que implican mucho más que derechos escritos.

 

Siempre hay cosas por mejorar, y no siempre los pasos a dar para cambiarlas son sencillos y al gusto de todos, pero los reclamos generalizados suelen ser difusos y el quejarse primero y buscar razones de ello después tampoco aporta. Decir que molesta el tono, el estilo o las formas de un gobernante deslegitima las razones, sobre todo cuando las urgencias están cubiertas y muchas otras demandas de la sociedad también. Sin embargo en el 8N hubo también contenidos ciertos en los reclamos, e insisto, deben ser leídos y atendidos, más aún por el propio Gobierno que por el resto de la dirigencia porque, además de la responsabilidad primaria que tiene éste en la búsqueda de soluciones, porque desde otros sectores no aparecen propuestas. ¡A redoblar la apuesta, con humildad y respeto, pero siempre con fuerte compromiso social!

 

 

 

Stella Maris Leverberg

Secretaria General de UDPM

Diputada de la Nación