PROYECTO DE ESTATIZACIÓN DE CICCONE

Por la soberanía estratégica en la producción de nuestra moneda, en la natural e irrenunciable responsabilidad de un Estado presente a la hora de idear, producir y controlar la elaboración de sus instrumentos de pago de curso legal y otros documentos fiscales, es indiscutible la oportunidad de declarar sujeto a expropiación el material de trabajo y afines de la ex Ciccone.

 

Las chicanas políticas quedan en absurdo cuando alejando un poco la lupa de las minucias discursivas alcanzamos a ver con claridad que no se trata de otra cosa que recuperar la exclusiva potestad de producir elementos que requieren cada vez de mayor control y seguridad.

 

Y si empezamos por los billetes, podemos seguir por innumerables elementos que el Estado Argentino podrá producir para sí, con garantía de los ya mencionados control y seguridad pero también con la oportunidad de abastecerse a sí mismo, lo cual significa un importante ahorro para las cuentas públicas.

 

Podrá por ejemplo la Ciccone estatal, la de todos los argentinos, planificar la emisión de numerosos elementos 

documentarios, con la real dimensión de las necesidades de cada uno y definir los criterios de diseño, seguridad y hasta formato sin recurrir a agentes externos del sector privado, con la posibilidad de enfrentar intereses extraños al bien común.

 

Como ejemplo cercano en cuanto a mi provincia sugiero, y aquí anticipo la pronta presentación de un proyecto de ley al respecto, la obligatoriedad, mediante reforma a los normas vigentes, de que sea el estado nacional, a través –eventualmente- de la ex Ciccone, quien tome la responsabilidad de emitir la estampillas que millones de paquetes de yerba mate, un producto presente en el 95 por ciento de los hogares argentinos, llevan como garantía de cumplimiento fiscal y de las normas vigentes.

 

Recientemente hemos visto de cerca los misioneros y en general la sociedad toda, como la delegación en manos privadas y la falta de controles estrictos por parte del organismo responsable, han puesto en tela de juicio a todo el sistema de estampillado de los paquetes de yerba con la aparición de numeración melliza.

 

Y surge así la consecuente necesidad de rever en quiénes y cómo recae la responsabilidad, tanto técnica como política, de ejercer el garantizado control que suponen tales estampillas. He allí un claro motivo para que el Estado Nacional cuente en forma eficiente, moderna y segura, de una planta de producción de documentos estratégicamente vitales como los billetes de curso legal, estampillas fiscales y otros similares.

 

 

Stella Maris Leverberg

Diputada de la Nación