DISCURSO DE LA DIPUTADA NACIONAL STELLA MARIS LEVERBERG EN EL TRATAMIENTO DEL PROYECTO DE PRESUPUESTO NACIONAL AÑO 2012

Sr. Presidente:

 

Hoy estamos reunidos los Diputados y Diputadas de la Nación, para debatir el Proyecto de Presupuesto Nacional para el año 2012 que en su oportunidad enviara el Poder Ejecutivo y  que tras su análisis por parte de la Comisión de Presupuesto de esta casa, en estos momentos nos encontramos discutiendo. Sin embargo, desde mi lugar intentaré reflejar algunas situaciones.

 

En primer lugar, creo que debe mencionarse que esta instancia de debate, en una democracia plena y en funcionamiento no sería posible si el soberano, que es el Pueblo de la Nación, no se expresara en las urnas. Por ello, es que me permito estas primeras 

palabras para saludar y reconocer la voluntad cívica y el ejemplo democrático que los argentinos y argentinas han dado al decidir en las elecciones del pasado 23 de octubre (y tras la celebración de las primarias abiertas y simultáneas) quiénes serán los que dirigirán los destinos de la Nación y quiénes serán sus gobernantes locales y sus representantes nacionales, provinciales y municipales. Ha sido un ejercicio trascendental para la Democracia más allá de quiénes hayan sido los vencedores.

 

Párrafo aparte merece el reconocimiento  - y lo digo meramente como integrante de este proyecto político nacional y popular- la reasunción de nuestra Presidenta de la Nación, Dra. Cristina Fernández de Kirchner, y que revela el acompañamiento popular hacia su figura. Por lo que creo que debemos reconocer que (incluso tras pasar momentos durísimos en su vida personal) ha sabido comandar este difícil pero hermoso país y ha permitido que la Argentina se exhibiera como un modelo alternativo frente a las crisis que hoy viven numerosos países – sobre todo los europeos- que han elegido el camino del ajuste para tratar de sanear sus economías. Los argentinos sabemos muy bien cómo termina esa película.

 

Y yo sólo deseo exponer en esta pequeña introducción que, justamente, mientras varios países “desarrollados” hoy se encuentran en una tremenda encrucijada económica y deciden perder soberanía para permitir que otras naciones más poderosas o el mismo Fondo Monetario Internacional se convierta en el que decide sus políticas internas (y sino observemos lo que acontece  con Grecia, Italia, España o Irlanda), nosotros, los argentinos, en estos cuatro últimos años hemos podido mejorar en términos económicos y de desarrollo al mismo tiempo que favorecimos la discusión de temas otrora impensados: recuperamos los fondos previsionales y la aerolínea de bandera;  nos desendeudamos y disminuimos el peso de la deuda externa; se sancionó la ley de reforma política, la ley de medios y  la de matrimonio igualitario; se creó la asignación universal por hijo; se creó el programa de entrega de netbooks en todas las escuelas secundarias del país; creamos más universidades; se extendieron las jubilaciones a aquellos que no realizaron aportes; avanzamos en los juicios contra los represores de la última dictadura militar y discutimos en paritarias los salarios de los trabajadores y el salario mínimo vital y móvil (que hoy es el más alto de América Latina).

 

Todos estos años de discusión y debate pasional no deben nublar lo conseguido. Este modelo de desarrollo nacional y popular ha cumplido su gran objetivo: el pleno empleo de los factores productivos, la baja del desempleo (que actualmente se ubica apenas por encima del 7%), la mejora de los índices socioeconómicos desfavorables, y la fuerte expansión de la seguridad social. Recientemente, compañeros y compañeras, la ONU a través del PNUD ha hecho público su Índice de Desarrollo Humano 2011 en el que señala que, dentro de América Latina, únicamente Chile y la Argentina (en los puestos 44 y 45 respectivamente) componen el grupo de países con “Desarrollo Muy Alto”, es decir, el conjunto de naciones con el mejor desarrollo humano a nivel global. Esto merece celebrarse.

 

Obviamente que tenemos una agenda descomunal de cuestiones por atender y que seguramente serán atendidas dentro de esta Cámara. Pero todo lo que mencioné hasta aquí ha sido posible gracias a que un hombre con las características de Néstor Kirchner se hizo cargo de nuestro país.

 

El compañero ex presidente de la Nación, Dr. Néstor Kirchner, fue quien puso en marcha el país y a quien hay que atribuirle que el país pueda exhibir un camino alternativo de desarrollo en el que decidimos solos – con nuestros aciertos y errores, con nuestro propio aprendizaje- y en el que hemos establecido que nuestro crecimiento y desarrollo sólo puede ser de la mano de América Latina, aunándonos con la América del Sur. Valga nuestro reconocimiento a ese hombre que empezó un camino y que nos dejó hace poco más de un año. Nos enseñó que la Soberanía no se regala y que todo país merece el respeto por sus decisiones.

 

Por ello creo que los ciudadanos y ciudadanas, en vistas de todas estas políticas (y otras más) que dan consistencia al Proyecto Nacional y Popular, decidieron dar su confianza a Cristina Fernández. La provincia de Misiones, también ha seguido este sendero al apoyar  a la Presidenta con un gran caudal de votos y a nosotros, los candidatos que nos hemos presentado Frente Renovador de la Concordia Social Misionero que acompaña a nivel provincial al FPV, hemos obtenido casi el 50% de los votos tanto para Diputados Nacionales como para Senadores, hecho que revela el decidido apoyo de los misioneros y misioneras a este modelo productivo, a este proyecto de desarrollo que incluye a todos.

 

Pero lo más importante no es quiénes protagonizaron esta elección sino que el país elija y afiance el sistema democrático. Lo importante no es quién gano, sino que el que gane pueda asegurar que va a decidir en pos del bienestar de todos los argentinos. Lo central es que el que acceda a los lugares de responsabilidad se acuerde de que debe responder por las demandas internas y no constituir “democracias financieras”  - como ocurre hoy en Europa- donde se los políticos han decidido gobernar para los centros financieros mundiales que son hoy los grandes responsables de sus crisis, de esta interminable y crítica recesión económica en renombradas naciones europeas. Los países centrales le han dado al criminal el lugar de juez.

 

En ese sentido, este proyecto de presupuesto que hoy debatimos es la clara continuación de todas esas políticas que mencione con anterioridad. Es el presupuesto que concreta las políticas que el Pueblo de la Nación decidió que debían tener continuidad. Por lo tanto creo que se debe votar afirmativamente este proyecto de Ley de Presupuesto al Gobierno.

 

Ahora es que quiero manifestar la razón fundamental por la que creo que se debe votarlo. En mi rol de Diputada Nacional por la Provincia de Misiones y – hasta la composición anterior de este previo- Vicepresidenta Segunda de la Comisión de Educación, pero también como Secretaria General de la Unión de Docentes de la Provincia de Misiones (el principal gremio docente a nivel provincial) puedo dar cuenta tanto de las eternas luchas por un mejor salario y por mejores condiciones laborales para los docentes, como de estos ocho años de grandes transformaciones a nivel educativo. Nunca, como desde 2003 a la fecha, hemos podido experimentar los argentinos cambios tan significativos en materia educativa.

 

Ya sea desde la ley de educación nacional, la de financiamiento educativo, la de educación técnica, la creación de nuevas universidades nacionales, la entrega de netbooks para estudiantes secundarios, las Becas Bicentenario, hay un conjunto de decisiones trascendentales que evidencian el gran interés de este Gobierno Nacional por poner a la educación al tope de la agenda.

 

En esa línea merece destacarse que el proyecto de Presupuesto 2012 mantiene el 6% del PBI para Educación como lo establece la Ley de Financiamiento Educativo, que además fija un 40% de esfuerzo para el Estado Nacional y 60% para las provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Así es que para el año que viene, la Inversión en Educación en todo el país alcanzará la cifra histórica de 125.116 millones de pesos, en la que el Estado Nacional aportará 37.182 millones de pesos. Sin duda, todo esto es resultado del impulso y la evolución que han alcanzado las políticas educativas.  

 

Por eso creo que hay que seguir apostando a la continuidad de esas decisiones que han permitido, por ejemplo, que hoy casi 2 millones de netbooks sean parte de las herramientas de estudio de los jóvenes. Es apostar a que quienes deseen continuar sus estudios universitarios puedan acceder a las Becas del Bicentenario. Es impulsar y acompañar las acciones en pos de la calidad educativa, cuestión que los docentes de todo el país y quienes los representamos en sus gremios tenemos el deber de acompañar y que será la discusión de la agenda que viene.

 

Todos estos datos son la expresión de un Gobierno que nos envía, para nuestra decisión, un proyecto en el que los servicios sociales (educación, salud, seguridad social, entre otros) absorben el 60% de las partidas frente al 8% que se destina a los servicios de la deuda pública. En este punto queda claro que nuestro porvenir, el de todos los argentinos, no está (y me animo a afirmar que no lo estará nunca más) subordinado a la deuda externa: hemos puesto en el primer lugar a la inversión a la Educación, esto es, hemos apostado por invertir en nuestro desarrollo y en el futuro de las generaciones que vienen.

 

La Argentina, entonces, muestra hoy un panorama completamente distinto al del contexto de la fenomenal crisis de 2001-2002. El país se apresta a sancionar un presupuesto que proyecta ingresos por 506.000 millones y un superávit de alrededor de 1.440 millones de pesos, donde las exportaciones están cerca de la cifra récord de 100.000 millones de dólares. Una expectativa coherente con el avance macroeconómico de estos últimos años. Por lo tanto, es un presupuesto racional que refleja el sentido de responsabilidad de quienes nos gobiernan.

 

Creo que esta discusión nos va a permitir discernir si los argentinos y las argentinas daremos un paso atrás votando presupuestos que nos endeudan y nos subyugan a los designios de los centros económicos mundiales, en el marco de lo que la Presidenta definió certeramente como “anarco- capitalismo” que hoy nos muestra sus peores facetas. O por fin dejaremos saldada esa discusión y más bien tomaremos valor y nos pondremos a debatir y a trabajar por que la Argentina tenga el destino que se merece y el Pueblo de la Nación pueda vivir en un país que le asegura condiciones de vida dignas y la posibilidad de realizar sus sueños.

 

Por todas estas razones es que los convoco a todos los aquí presentes a acompañar con su voto el dictamen de mayoría.

 

Muchas Gracias.